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Sabiduría popular

(Como soy blusero, quizá lo mejor el tipo de letra "Georgia").

Pues empezamos... otra vez. Qué ganas tenía yo de escribir un blog. Aunque ya escribía la página de salud del periódico la voz de Cádiz, además de otras revistas... ¡esto es otra cosa!

Pero vamos a entrar en materia. Y es que mucha gente me ha preguntado qué es exactamente "lo que vendo" o a lo que me voy a dedicar con esto de Natursaludcadiz. Pues bien, a ofrecer conocimiento, consejo, asesoramiento primero y luego, lo que sea necesario gestionar... todo para la salud. Sólo has de preguntar y lo vemos.

Y ahora lo del blog: ¿cuál sería el primer artículo ideal? Pues como en periodismo, la realidad se impone. Y habiendo un inicio de lo que espero no se convierta en una auténtica caza de brujas de las terapias "alternativas" no puedo sino hablar de ello centrándome en la sabiduría popular, como científico y filósofo.

Bien el título de este blog podía haber sido: una cura de humildad. Ha llegado el momento de tener que reiniciarnos como especie en numerosos factores de la vida, pero no por capricho sino porque el sentir y las estadísticas vienen de la mano a imponerse. Esto ya no se puede aguantar: ni lo del cambio climático ni la alimentación ni... ¡no vamos a hablar de política! Nadie quiere volver a las cavernas pero sí nos habremos de fijar en nuestro antepasado para tratar de comprender nuestra naturaleza y salir de los círculos viciosos en los que nos convertimos (nos convirtieron) en pollos en superproducción, enfermos hasta la muerte. ¿Exagerado? En cada acción de la vida estamos maltratando y poniendo al límite nuestro cuerpo ya que prácticamente nada de lo que nos rodea tiene algo que ver con nuestra naturaleza. Pero estamos aquí para sobrevivir y no nos cabe otra que ser positivos. Vamos con esta historia:

Me acuerdo de pequeño esos domingos por la mañana en el campo antes de hacer la paella. Iba con mi tío, "pintor de brocha gorda", paseando y buscando las aromáticas para aderezar el arroz. Pero para un niño de ciudad eso era "coger cosas del suelo", esto es, un asco. Y luego, todas esas hierbas para hacer una ensalada, la de mi tío, para nosotros la "normal", la de toda la vida, con tomate, lechuga... aunque la especie elegida por mi tío bien pudiera ser más antigua. ¡Ya empezamos con las clasificaciones! Sinceramente, creo que han hecho más mal que bien. Pero comíamos ensalada y esos sabores permanecen en nuestro recuerdo y pocas veces ahora los evocamos al ir a comer a algún lado. Las nuevas generaciones ya no poseen esa cultura, ese recuerdo, habrán perdido ese instinto que les puede hacer identificar lo auténtico.

Años más tarde, las grandes supervicies embolsarían esas plantas aduciendo magníficas propiedades. ¡Vaya con la ensalada de mi tío! De alguna manera me gustaba escuchar a esa persona con la que me sentía afín. Aunque yo era buen estudiante y él no estudió, yo iba para farmacéutico y él solo era "ya un viejo que lo critica todo", yo iba para doctor y él seguía "sin comer esa porquerías" (léase esta última palabra con la primera "r" atronadoramente sonora) pero "¡qué bien me conservo! o no, sobrino". Solo nos veíamos de muy de vez en cuando pero si de nuestra naturaleza se trataba entendía perfectamente sus palabras, aunque soeces o distorsionadas, entendía por encima de las formas y las apariencias. Una gran lección.

Mi opinión es que no debería haber científico sin espíritu filosófico, no sin sentido común, sin amplia visión, sin vida repleta de experiencias auténticas, sin humildad. Solo conocemos una mínima parte de lo que existe y existirá a pesar de que no logremos (todavía) entenderlo. La experiencia seguirá estando en primer lugar, siempre por delante de la demostración científica. Debemos seguir siendo curiosos y tratar de entender toda la realidad que nos rodea, al menos de una mínima parte que es la química. Pero ya estamos llegando a la física, mundo infinitamente mayor, las energías (ya lo escribió Einstein en su célebre ecuación). Apenas empezando a vislumbrar. Quién sabe lo que nos espera al otro lado, grandes descubrimientos, sin duda. Mientras, prudencia, humildad y la certeza de que la libertad es un concepto que ha de estar siempre por encima de todo. Al igual que la inteligencia emocional ha de estar por encima de todas las demás inteligencias y que sirva de equilibrio. (Lo contrario solo sirve para hacernos una risas como en Big Bang)

Necesitamos con urgencia equilibrio y buscar avanzar sin despreciar todo lo que somos, mucho más que química. Lo que no nos impide gritar sin rubor ¡viva la química!

Por cierto, ¿alguien quiere bailar conmigo?