Aunque parezcan dos palabras cogidas al azar o simplemente con una idea progresista, actual y motivadora, para mí esas palabras son parte de un equilibrio tan necesario a nivel global como vital para la salud de cada persona en concreto. Es un concepto realmente clásico: el fondo y la forma o la potencia y el acto.

Cuando lo que piensas realmente, lo que eres capaz de instalar como conocimiento ya tuyo, y aquello que haces habitualmente están en equilibrio, estás en el camino de la salud. Solo quizá podría verse dañada por acciones ajenas a ti, que hay que aceptar, pero tu cuidado se convertirá así en un pilar fundamental de tu vida. Primero se trata, creo yo, de tener las ideas claras y esto no es solo entender los procesos que ocurren a tu alrededor sino que estén alineados con tu conciencia, con lo que crees que es bueno para ti y todo lo que te rodea.
En segundo lugar viene la acción, todas las acciones que en tantos ámbitos debemos realizar. A veces puede resultar abrumador si tu conciencia ha estado investigando mucho, pero nada de ello debe gobernar tu vida puesto que así vendría el desequilibrio. Sólo algo cada día, un paso, una prueba, algo novedoso que experimentar y que volver a repetir si verdaderamente es para ti.
A veces esta conciencia te puede hacer llorar o sentirte impotente ante lo que la humanidad ha hecho con el entorno y con cada uno de sus componentes, incluidos los seres humanos. El agua, el aire, la tierra están alejados de la salud igual que los cuerpos que los transitan pero siempre hay algo por hacer y la actitud positiva ha de apaciguar a la conciencia con sus pequeñas e importantes acciones: reutilizando objetos ya dados por perdidos en la sociedad consumista, reciclando con esmero cada plástico y cartón, teniendo tu pequeño huerto donde sacar algo de provecho para disfrutar más aún de una comida sana, usando productos que no dañen el entorno y tu salud, etc.
Equilibrio es una de las palabras más importantes que existen porque aluden a un concepto tan general como fundamental para un buen desarrollo. Porque también hay veces que una actitud, una entrega desmesurada hacia una idea, por muy buena que sea, produce tarde o temprano un desasosiego e incluso una enfermedad. Así pues, es hora de meditar lo que quiero hacer y empezar a hacer lo que quiero que se haga realidad en el hoy y ahora, no más allá.
Una vida en equilibrio no es una vida sin esfuerzos sino una cuyos esfuerzos están bien integrados, alineados con la conciencia y puestos en práctica en servicio de lo que uno cree. Hay cansancio, momentos de desesperanza y desazón pero con la mirada puesta en amplia perspectiva esta vida lleva siempre un colchón amortiguador y, sobre todo, unos frutos, algunos tempraneros y otros más tardíos, que le dan sentido al todo, al conjunto al que perteneces. Si comes mejor, menos son tus residuos tóxicos al planeta y más belleza habrá en tu cuerpo. Eso es conciencia y actitud.
