En la actualidad existen conflictos armados en muchas partes del mundo y, en tanto que son nuestros congéneres, podemos hacerlos nuestros. Pero yo no puedo hablar de algo que no he vivido y, afortunadamente, hace casi un siglo que aquí no hay guerra. ¿Entonces por qué uso ese término para referirme a algo que nos sucede aquí, en nuestra cercanía. Soy experto en salud y me veo expuesto a una lucha no solo por lo que hago sino por lo que pienso. Y siento que no debería ser así.

Estoy seguro que no soy el primero que lo expresa de esta manera cuando expone cuestiones básicas que afectan a la población en general pero no existe correspondencia con lo “oficial”. Pero cuando escucho algo de esta índole (nueva perspectiva o antigua) suelo percibir la actitud beligerante y, general y desgraciadamente, la polarización de tal propuesta, fruto de la reacción con respecto a lo “normal”. Yo mismo he usado la expresión “talibanes de la ciencia”, lo confieso, para los que no aceptan que tenemos un capacidad muy limitada de conocimiento del todo que somos, lo medible y lo no medible.
En mis explicaciones suelo poner metáforas y comparaciones entre lo visible y lo invisible, por ejemplo, el mundo microbiano y he de simplificar muchos conceptos científicos para que su entendimiento básico sea práctico en la realidad que nos rodea. El alumno cuando aprende cómo funciona tomará por lo general buenas decisiones para su salud. Y mis alumnos/pacientes nuevos me recuerdan constantemente la lucha que empiezan o han empezado (por eso llegan a mí) a experimentar. Cuidarse no debería ser nunca una lucha, un conflicto y mucho menos una guerra que llevar a cabo con tu entorno.
Yo no quiero ver a nadie sufrir así que quiero pedir respeto. Esta es una palabra muy usada pero poco practicada. También pediría humildad, prudencia… pero todo está en la misma dirección. Pero ¿quién soy yo para pedir nada? Acaso solo puedo proponer. E igual que en mis charlas, después de la teoría, enfoco la práctica. Así que tú, que quieres cuidarte, que recibes gran cantidad de información y lees también las críticas hacia tal o cual vía, quizá te puedas agarrar a la siguiente guía: Recuerda que todas las guerras se producen por dinero/poder y en todo conflicto, intereses. Entonces si tu camino es despertar y buscar la forma de cuidarte mejor analiza con tu intuición la intención del interlocutor, del que te propone un camino, y cual es su interés verdadero. No elijas el camino que es gratuito, suele ser una trampa, sino aquel que al experimentarlo de manera suficiente sientas, de manera plena, gratitud. Prueba, no confiando en el otro, sino en ti primero. Sé humilde, prudente y ante todo ten en cuenta que en ese camino no pierdes el respeto por lo que eres. Ya ves que no podemos pedirle nada a nadie, solo a nosotros mismo. Ni yo ni tú. Y si alguien no hace práctico ese respeto hacia ti, es su problema, es él el que está en guerra. Tú sal de ella sin huir, sin salir de lo que es importante para ti: buscar lo mejor para tu salud.
