Para ser consciente de tu salud trabajamos sus pilares: la nutrición, la postura, la hidratación y los hábitos higiénicos.

NO HAY PAÍS PARA VIEJOS NI SALUD PARA COBARDES

Al igual que un país es para todos sus ciudadanos, independientemente de la edad, este proyecto de salud, naturasaludcadiz, siempre ha pretendido tener un carácter universal. Cuando decimos esa frase de “no es país para viejos” apelamos a una premisa tan real como invisible. Sabemos de la existencia de personas cuya avanzada edad necesita por parte de la sociedad de unas exigencias que no vemos o que no queremos ver. Así, evitamos rascarnos el bolsillo por personas que están mucho más cerca de desaparecer. Las invisibilizamos.

Del mismo modo veo que cuando la premisa es la voluntad y compromiso de la persona con su salud, el carácter universal, la capacidad de esta enseñanza para poder llegar con infinidad de recursos a todas las personas, independientemente de su nivel intelectual o de sus estudios, queda limitada a una minoría.

Este proyecto no es para todos. Podría serlo, pero no lo es. Tomar las riendas de tu vida no es solo llevar las cuentas del banco para poder estar en positivo, cumplir con los horarios exigidos en el lugar de trabajo y con las personas y responsabilidades de tus allegados. Hay algo más profundo y anterior a todo esto: la salud.

Hoy, tomar las riendas de tu salud, en todo su amplio concepto, tu salud física y mental, tus emociones y tu entorno, requiere de una valentía poco frecuente, de una voluntad decidida. Esta falta no se debe tanto a la calidad de las personas como al flujo potente de una sociedad montada bajo premisas únicamente económicas, donde la biología (lo que somos) y la educación (lo que podemos ser) no encajan. Es por esto que hace falta valor para hacerlos compatibles. Este proyecto de salud es ambas cosas, biología y educación, así que está abocado al fracaso.

No es país para viejos al igual que no puede haber salud para cobardes. Mientras la economía va dejando de lado a nuestros mayores, el cáncer va avanzando a una velocidad de vértigo. Te pedirán dinero para la investigación pero no te pedirán que te detengas a pensar. ¿Conoces la integridad del sistema en cuyas manos pones tu salud? Sí lo conoces, lo puedes ver en las noticias. Sin embargo, cuesta cambiar el rumbo. Lo sé de primera mano. La mayoría de enseñanzas de este proyecto no salen de libros, tan útiles para tantas cosas, sino fundamentalmente de la experiencia. He sido cobarde durante parte de mi vida, he padecido y me he puesto en manos de su sistema que, bajo parámetros científicos y humanísticos, no me convencía ni me curaba. Con suerte y perseverancia he encontrado manos honestas que me han ayudado, cuyo legado está en mis cursos.

Tengo que aceptar esta realidad: la falta de crítica y la fragilidad humana. Esta última nos llevará con suerte a una vejez digna tras esquivar y afrontar todo tipo de problemas. Y sólo seremos capaces de conseguirlo con una`salud valiente.